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Octubre 2007
Taller de autocuidado:
“Hay un cambio real en el equipo”
Un grupo de cuatro sicólogas voluntarias de Fundación Trascender realizó un exitoso taller para el equipo de la Fundación Gente de la Calle.

Los 10 mandamientos de la Fundación Gente de la Calle, un sistema de intercambio de personal entre las dos casas de la institución y el desarrollo de jornadas periódicas para el grupo de trabajo, son los principales resultados del taller de autocuidado “Implementando espacio protectores dentro del equipo”.
Las sicólogas voluntarias de Fundación Trascender Fernanda González, Marisol Gallardo, Paula Rivera y Josefina Reyman, quienes trabajan junto en el grupo El Encuentro, elaboraron esta actividad. El taller contó con tres sesiones y la participación de las 15 personas del equipo de trabajo de las dos casas de acogida de la Fundación Gente de la Calle.
El objetivo inicial era fortalecer al grupo respecto del desgaste que significa trabajar con alrededor de 250 personas que viven en la calle, pero todo cambió luego del diagnóstico que realizaron las voluntarias.
Tras una entrevista grupal y una individual anónima, el informe arrojó que la institución pasaba por una transición producto de cambios en el personal y que era necesario aclarar los roles y fortalecer el sentido de pertenencia, ya que, finalmente esto generaba mucha angustia en los empleados.
Las voluntarias plantearon otro tipo de taller, pero solicitaron como requisito realizar una jornada previa, donde se definieran el organigrama, la misión y la visión de la organización. Con apertura y disponibilidad, la propuesta fue muy bien recibida.
“Nos quedaron clarísimas cuáles eran las necesidades. Creo que fue muy bueno que alguien externo hiciera ese diagnóstico y nos pidiera como exigencia esas definiciones. Además, le dio más peso al taller, porque nos involucramos mucho, ya que gestionamos nuestra jornada y hubo mucho trabajo interno para sacar esto adelante”, explica Estela Lagos, asistente social.
Con presentaciones teóricas y dinámicas de grupo, las sesiones abordaron temas como el sentido de pertenencia, el equipo como lugar de contención y la autogestión del autocuidado. En el último encuentro se entregaron las herramientas para que el equipo genere sus propios espacios que permitan materializar el trabajo del taller. Así fue como tomaron diversos compromisos, que quedaron plasmados en afiches llamados “los 10 mandamientos”.
Además de estos logros concretos, Estela comenta que hay un cambio de actitud real en el equipo: “Lo necesitábamos mucho. Fue una experiencia muy enriquecedora. Se dio la oportunidad de expresar emociones, se aclararon y valoraron los roles de cada uno, se creó sentido de unión entre las dos casas de acogida, hay un mejor trato, surgió la necesidad permanente de realizar jornadas y vimos que sí somos capaces”.
Paula Rivera, profesional voluntaria sicóloga: “Le acertamos muy bien al diagnóstico”
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