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Diciembre 2008
Voluntarios potenciaron talleres futbolísticos para niños en riesgo social
Juan Pablo Román, sicóloga, y Angela Salgado, nutricionista, trabajaron el deporte como camino formativo y la nutrición de los menores.
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Angela Salgado durante el taller. |
Motivación y una mejor nutrición era lo que les faltaba a los niños participantes en la escuela de fútbol de la Organización Social y Deportiva Villa Paraguay. Por eso, su director, Manuel Peñailillo, se acercó a Fundación Trascender y solicitó dos talleres, uno dirigido a apreciar el deporte como camino formativo de la persona y otro enfocado en cambiar la alimentación de los menores.
La Organización Villa Paraguay se ubica en San Ramón y cuenta con talleres de fútbol en las tardes y sábados por la mañana, a los que asisten gratuitamente 60 niños de 9 a 15 años. Compiten en diversos campeonatos que les han permitido a tres chicos integrarse a clubes deportivos de fútbol profesional.
Los profesionales voluntarios, Juan Pablo Román, sicólogo y estudiante de Diplomado en Sicología Deportiva, y Angela Salgado, nutricionista, se encargaron de los talleres. Ambos realizaron sesiones con los niños, los papás y los entrenadores.
En su taller con los niños, Juan Pablo se basó en identificar figuras deportivas significativas, explicitar en qué les hace bien el deporte y qué pueden hacer a través de él. Finalmente hicieron un aviso publicitario invitando a los jóvenes del barrio a ser deportistas. Con los papás, trató su rol en la actividad deportiva de sus hijos y, a través de dinámicas, pudieron compartir experiencias, valorar el deporte como oportunidad de salir adelante, y comprender la importancia de la comunicación con los entrenadores. Y a los entrenadores les inculcó la conciencia sobre su rol formativo y la necesidad de sobreponer los objetivos de los niños a los de ellos como entrenadores, que buscan ganar.
Angela se enfocó básicamente en motivar a los niños y papás a tener un estilo de vida saludable. Con juegos les mostró cómo a hacer pequeños cambios y cómo consultar más información. “En el caso de los papas, se notó que aprendieron y entendieron, ellos mismos se lo transmitieron a los hijos”, explicó.
Los resultados fueron excelentes en todos los niveles. Manuel Peñailillo describe algunos logros: “Aquí hay mucha violencia intrafamiliar, falta motivación y hay muchos insultos. Los papás cambiaron el “chip”, se dieron cuenta del valor que tiene para sus hijos hacer deporte como estilo de vida y de la importancia de apoyarlos. Algunas mamás me han comentado que sus hijos están flacos y que han crecido. Los niños absorbieron todo; incluso ya no los veo comiendo papas fritas en la cancha”.
Por su parte, él también se entusiasmó mucho con la actividad: “Comprendí que la disciplina no va por ser paco. Aprendí cómo corregirlos. La gente quedó agradecida. Los papás ven que estamos haciendo un mejor trabajo. Estos talleres pueden ser un modelo para cualquier organización, porque no nos quedamos sólo con el profe de educación física, que juega todo el día”.
Los profesionales coinciden con Manuel en que complementar la práctica deportiva con un trabajo multidisciplinario, que incluya la salud y ciencias sociales, le da un gran valor y genera más impacto en los niños. Aunque están concientes de que éste fue un primer paso y que para alcanzar las metas, se debe seguir una labor persistente.
Juan Pablo considera que es un tema muy pertinente, porque en un contexto de pobreza, los menores tienen pocas oportunidades y terminan constituyéndose a partir de violencia y droga, y el deporte les permite construir un proyecto válido. “Los niños fueron los encargados de avisarles a sus papás que vinieran a esta actividad y se llenó. Eso habla de que algo se logró ahí”, comenta el sicólogo.
A su vez, Juan Pablo Román se interesó por profundizar su trabajo y espera realizar la tesina de su diplomado junto a Manuel y sus chicos.
Juan Pablo Román, sicólogo:
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