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Noviembre 2008
Artesanos aprenden inglés para comunicarse con turistas
Susana Dagnino, profesora de inglés y profesional voluntaria, enseñó inglés a un grupo de cinco microempresarios del alerce.

En cinco sesiones de dos horas cada una, cinco artesanos que trabajan la madera de alerce, mejoraron sus perspectivas de venta sustancialmente. Sólo aprendieron nociones básicas de inglés, que les permiten interactuar con turistas extranjeros y contar sobre las propiedades del alerce, las características de su trabajo y de su pueblo -el mapuche-huilliche-. Con sólo eso, el negocio está listo.
Ricardo Higuera, dirigente de la Agrupación Microempresarios del Alerce, y Susana Dagnino, profesional voluntaria de Fundación Trascender, son los protagonistas de este proyecto, que tiene su primera prueba, en la recién inaugurada, feria de Puerto Varas.
“Para nosotros es muy importante poder relacionarnos con los turistas, porque ellos son nuestros mejores clientes. Y aprendiendo inglés, queremos ir más allá, como lo dice el nombre de la Fundación Trascender. Las clases fueron excelentes. Susana nos entregó las herramientas y quedamos muy entusiasmados; estamos practicando entre nosotros y esperamos que nos vaya bien en la temporada de verano. Estamos muy agradecidos de Trascender”, comenta Ricardo Higuera.
La Agrupación reúne a 18 socios que realizan muebles, artesanía y esculturas en alerce. Por generaciones estos artesanos han trabajado esta madera, porque viven en la localidad del Alerce, que se ubica entre Puerto Varas y Puerto Montt. Ya son conocidos por su trayectoria y por eso se han motivado por capacitarse para mejorar sus productos, la comercialización de ellos y la relación con sus clientes.
Por su experiencia haciendo cursos de inglés para empresas, enfocados en el área productiva de éstas, a Susana le fue fácil dirigir su taller a los objetivos concretos que los microempresarios buscaban, y consiguió excelentes resultados. “Fue bonito. Están muy motivados, por ejemplo, hacían mucha más tarea de lo que yo les pedía. Les entregué lo justo y necesario para que se comunicaran con los turistas, pero sobre todo, les di seguridad para sigan aprendiendo solos. Dan ganas de seguir ayudándolos”, explica Susana Dagnino.
Esta agrupación ya fue inteligente en solicitar un proyecto tan útil y en aprovecharlo tan bien, y sigue demostrándolo con las nuevas asesorías que ha requerido: tramitación legal para exportar sus productos (tienen prohibiciones por ser de alerce) y capacitación digital.