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Octubre 2008
Inauguraron biblioteca comunitaria en la Pintana
Profesional voluntario desarrolló base de datos, incorporó un software de gestión y capacitó a los encargados para su uso.

Desde el 21 de agosto, más de 500 familias de la población El Castillo, de La Pintana, tienen acceso a la biblioteca comunitaria de la Corporación Jesús Niño.
Jaime Godoy, ingeniero comercial y profesional voluntario, trabajó desde agosto a diciembre de 2007 en organizar la biblioteca, desarrollar bases de datos de acuerdo a estándares internacionales de bibliotecología y cargar un software, que permite ingresar los libros, consultar y gestionar los préstamos. Además, realizó una capacitación al equipo de Jesús Niño.
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Romina Fernández, encargada de la Corporación, explica que sólo tiene palabras de agradecimiento para Jaime: “El sistema que incorporó es muy fácil de usar, tanto así, que él siempre ha estado dispuesto a apoyarnos en lo que necesitemos, y lo hizo tan bien, que no se lo hemos pedido”.
La biblioteca tiene alrededor de 20 metros 2 y cuenta con dos pisos; un para adultos y otro para niños. Actualmente tiene 1800 libros ingresados al sistema, un grupo de voluntarios ingresa los 2.000 restantes; se realizan talleres de reforzamiento de lectura para escolares y se están organizando actividades para los adultos que asisten a recuperación de estudios a este centro comunitario. Además, se invitó a organizaciones de la comunidad para utilicen la biblioteca para otros talleres. La idea es que permanezca siempre viva y que no sólo sea un lugar para hacer tareas, sino que un espacio de relajo y estudio para tantas familias que no tienen esa posibilidad en sus casas.
Para Jaime Godoy ver la biblioteca funcionando es una gran satisfacción: “Me pone muy contento saber que el trabajo que hice se está potenciando. Es gratificante participar en algo así; que tiene tanta potencialidad, donde yo sólo hice una pequeña parte inicial, y ahora veo que puede transformarse en un centro de conocimiento y en una biblioteca viva. Estoy muy motivado, porque los sábados que dediqué se están aprovechando. Valió la pena y eso da alegría y felicidad”.
A pesar de que Jaime es un ingeniero comercial dedicado a las auditorías, se entusiasmó con este proyecto, porque maneja su propia biblioteca en su casa con un software de gestión y para él tiene una gran importancia que personas de escasos recursos de contar con una buena biblioteca.
Sin embargo, este proyecto tuvo una aplicación tardía, porque enfrentó muchas dificultades para ejecutarse. El espacio de la biblioteca estaba disponible desde los inicios de la Corporación Jesús Niño, en el año 2000, incluso se recibieron donaciones de libros, pero no había ningún orden para solicitarlos ni para organizarlos una vez llegados. Hace dos años, se ganaron un proyecto para comprar libros nuevos, lo que permitió adquirir títulos de lectura escolar, novelas actuales y de capacitación para oficios. Entonces, surgió la necesidad de organizar y sistematizar todo.
Romina cuenta que, aunque ingresar los libros es fácil, les costó mucho encontrar voluntarios que se hicieran cargo de este trabajo y de apoyar a los asistentes en la consulta de libros por un periodo de alrededor de cuatro meses. No podían hacerlo de otra forma, porque la esencia de una biblioteca comunitaria es que la comunidad se haga cargo de ella. Finalmente esto se resolvió y los encargados están llenos de nuevas iniciativas para seguir potenciando el lugar.
