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Enero 2008
Asesoría de profesionales voluntarios ayudó a microempresarios a generar empleos
Un grupo 23 ingenieros comerciales y civiles voluntarios de Fundación Trascender asesoraron a microempresarios a través del Programa Triángulo.
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| La voluntaria Erika González (izquierda) junto a alumnos y el matrimonio de microempresarios. |
Un total de 10 nuevos puestos de trabajo pudieron abrir 23 microempresarios gracias al apoyo de ingenieros comerciales y civiles voluntarios de Fundación Trascender. Este grupo participó en el Programa Triángulo de Corporación Simón de Cirene del segundo semestre de 2007, donde un total de 56 profesionales voluntarios asesoraron al mismo número de microempresarios junto a alumnos de las Universidades Católica y Adolfo Ibáñez.
El Programa dura cinco meses y tiene como objetivo mejorar la gestión de la microempresa, de manera tal que el microempresario se ordene, logre aumentar sus ventas y llegue incluso a generar empleo.
Los voluntarios profesionales que trabajaron desde julio a noviembre ayudaron a que un 38% de las microempresas aumentara sus ventas y que un 19% abriera nuevos puestos de trabajo.
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| Rodrigo Valenzuela, voluntario profesional |
“Reencantarse con la rutina”
Rodrigo Valenzuela, ingeniero comercial, asesoró a la microempresa Alia2, formada por 2 socios de Lo Prado, que se dedican a confeccionar bolsos promocionales. Junto a los alumnos, Rodrigo hizo un plan de negocios completo y una regularización tributaria. Gracias a esto, aumentaron las ventas de $3 millones a $10 millones.
“Es enriquecedor ver que gente a punta de ingenio sale adelante. Siento que ellos quedaron contentos y crecieron así como yo también lo hice”, afirma Rodrigo Valenzuela.
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| Los voluntarios Catherine Tornel, Florencio Andrews, León Paul, Erika González, Andrés Moller y Francisca River, junto a Francisca Ibieta, directora de Proyectos de Fundación Trascender, y Camila Rendic, coordinadora de Programa Triángulo. |
Andrés Moller, ingeniero comercial, apoyó a Erica Valenzuela, quien producía artículos publicitarios para productos de lujo, y pasó de vender $5 millones a $15 millones, y contrató a cinco personas. Logró este aumento debido a contratos con una empresa de té y una de vinos.
De acuerdo con León Paul, a parte de ver el crecimiento en las ventas del local de abarrotes de Sonia Barrientos, el gran resultado es haberla reencantado con la rutina: “Al principio ella me dijo que no veía nada que arreglar. Con la asesoría se energizó. Un empresario motivado va a estar mucho mejor a largo plazo, aunque en el corto no vea un impacto comercial”.


