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Mayo 2006
Casa de acogida Mamá Margarita:
“Contamos con Fundación Trascender”
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| Durante las clases de yoga |
En poco más de un año se han realizado tres proyectos que ya han producido efectos positivos en los 20 niños atendidos.
Talleres de yoga, higiene y sexualidad, y reforzamiento en inglés han recibido los alrededor de 20 niños que viven en la Casa de acogida Mamá Margarita. Los menores tienen entre 5 y 16 años y son derivados a este lugar por medidas de protección de los tribunales, debido a que han sufrido violencia intrafamiliar, abandono u otras vulneraciones de sus derechos.
Después de este año de trabajo, para la directora de Mamá Margarita, Marlene Guerrero, Trascender se transformó en un buen amigo con quien se puede contar: “La comunidad nos apoya con cosas materiales, pero no teníamos acceso a profesionales. Nos pasa que llega mucha gente que quiere ser voluntaria y no es constante, y eso no nos sirve. Trascender se caracteriza por ser profesional y responsable, y uno se siente apoyado en eso. Hemos trabajado bien. Nos preguntan por cualquier retraso, todo funciona con control y evaluación. Si surge otra necesidad, yo sé que puedo contar con Trascender. Ni siquiera pienso en otra cosa. Sé que me voy a la segura. Uno va al sistema público y nunca apoyan tan responsable y eficientemente. Se demoran y no son constantes…, pero uno necesita las cosas ahora”.
La idea de apoyar a los niños con alguna actividad que les permitiera disminuir problemas conductuales, de concentración y su baja tolerancia a la frustración, motivó a Marlene a solicitar el primer proyecto a Trascender.
Así fue como en abril del año pasado se inició un taller de yoga impartido los sábados por la profesional voluntaria, Ximena Boroevic. Marlene sostiene que “es un trabajo al largo plazo, pero ya vemos que les ha servido, porque luego del taller, les toca hacer sus tareas y los educadores me comentan que cada vez están más concentrados. Además, Ximena les aporta otros valores como el respeto y el cariño, lo que es muy importante para nosotros, porque estos niños no tienen familia”.
Las clases de yoga resultaron tan buenas que también se realizarán durante este año. Paralelamente, la profesional voluntaria, Luisa Gaete, enfermera-matrona, les enseñó a los más chicos (5 a 8 años) hábitos de higiene y algunas nociones de sexualidad sana. Marlene asegura que necesitaban estos talleres porque sufren de problemas por los malos hábitos y los niños manifiestan una sexualidad distorsionada y bastante erotizada, muchas veces por causa de abusos.
En abril se incorporó un reforzamiento de inglés que busca nivelarlos con sus compañeros de curso. Los educadores podían apoyarlos, pero a partir de 5° básico las exigencias aumentan y se hizo necesario solicitar la colaboración del profesional voluntario, Patricio Parra, traductor.
En términos generales, Marlene evalúa como muy positiva la experiencia con los profesionales voluntarios. “Se han visto resultados, pequeñas luces de lo que se va produciendo. Por poco que sea, para ellos es muy importante”.
Patricio Parra, traductor: " Me motiva lo que sé hacer"
“Cuando me propusieron este proyecto, justo había terminado de hacer el curso de yoga infantil y nunca pensé que podría aplicarlo tan rápido. Ya eso me hizo feliz. Mi idea era darles un momento de felicidad, entregarles cariño y compartir, más que transformarlos en niños yóguicos. Veo que se calman y concentran cuando están conmigo. Cuando empezamos nuevamente este año, se acordaban de todo y eso es un avance. Yo venía llegué a Puerto Varas el año pasado y este taller ha sido como el principal motivo para seguir aquí. Ellos le han dado más sentido a mi estadía acá”.
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