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Lectura que dignifica a personas en situación de calle

A raíz de que muchos deambulaban por las bibliotecas de la ciudad, se creó un programa para acercarlos al mundo de la lectura y, con ello, apoyar su reinserción a la sociedad.

Hoy viernes desperté con ganas de escribir puras mentiras. Pero, ¿cómo puedo escribir mentiras habiendo tanta belleza en lo real?”, es parte del bello relato que escribió Juan Villegas, uno de las personas en situación de calle que participó en el taller “BiblioCalle”, que Fundación Trascender, las bibliotecas Viva y Regional, de la Dibam, y el Programa Psiquiatría Calle, del Servicio de Salud de la región, implementaron para fomentar la lectura en este grupo objetivo, en Antofagasta.

Juan tiene alrededor de 45 años. Tras haber participado en el taller, su terapeuta confidenció que ha bajado considerablemente lo niveles de ansiedad y consumo de drogas gracias a la escritura, dándole un objetivo terapéutico y de rehabilitación.

El ejemplo de Juan permite mostrar que si bien este programa nació para fomentar el uso de espacios públicos en personas de situación de calle, puesto que deambulaban por estos lugares de la ciudad sin hacer uso de sus servicios, el taller evolucionó y se convirtió en una herramienta de dignificación, que al mismo tiempo colabora para su reinserción social.

Con el apoyo de profesionales voluntarios de diferentes disciplinas, se diseñó un taller de capacitación, donde se les presentaron escritores, tipos de lectura y motivos de inspiración, sellando el curso con un taller de redacción de mini relatos.

“Escuchar los relatos que fueron escribiendo fue estremecedor, una emoción insostenible. Nunca imaginamos que iban a escribir como grandes escritores o la emoción detrás de cada escrito. Fue un regalo conocer otra faceta de personas tan invisibilizadas. Por eso, sin duda, este fue un proyecto precioso, porque siempre pensamos que es necesario visibilizar a las personas en situación de calle”, contó Ximena Guerra, directora regional (s) de Fundación Trascender en Antofagasta.

El programa partió con un taller sobre alfabetización digital, realizado por Alejandra Moreno, técnico en turismo y encargada del área de computación de la Biblioteca Regional. “Iniciamos el curso con una nivelación en herramientas tecnológicas, porque nos dimos cuenta de que las personas en situación de calle solían deambular por las bibliotecas, y solo hacían uso de los computadores, pero de forma muy básica”, explicó Camila Aguilera, coordinadora de Voluntariado Profesional de Trascender Antofagasta.

Luego, el profesor Javier Huiliñir trabajó el sentido de la literatura en la vida, a partir del enfoque de distintos autores chilenos, con el contexto de inspiración de sus obras. A continuación, el profesor de lenguaje Carlos Pérez expuso sobre antología latinoamericana, recorriendo la riqueza y valentía literaria de escritores y las obras que han contribuido.

Leslie Prieto, psicóloga y escritora, desarrolló un capítulo sobre escritura creativa y vivencial, que tenía como finalidad conocer diferentes técnicas narrativas, que les permitieron a los participantes contar sus historias de la forma más clara y real posible. El taller finalizó con una exposición de los relatos escritos por ellos mismos, el mismo día que se conmemora el día nacional de las personas sin techo.

Relato

“La vida misma” fue el nombre que Juan Villegas escogió para nombrar su relato, uno de los relatos que más estremeció a todos quienes participaron del taller. Aquí se los presentamos:

LA VIDA MISMA

Por Juan Villegas

Hoy viernes 27 de octubre desperté con ganas de escribir puras mentiras, porque las mentiras son más dulces que la realidad misma. Lo real es agrio, amargo y duro. Pero luego me pregunto ¿cómo voy a despertar con ganas de escribir puras mentiras?, ¿para qué no crear un mundo lleno de belleza y vida?.

Mejor tomo todo aquello que es agrio y lo transformo en algo suave que cambie mi vida y me haga respetarla. Lo que sea amargo en mi existencia puedo mutarlo en alegrías, en aventuras, en un prado lleno de vida por donde pueda correr con las manos abiertas y sin dejar de reír. La dureza puedo transformarla en una colcha de plumas, o algo que me ayude a aligerar la carga de mi rutina diaria.

Por ejemplo: camino por la playa y sus roqueríos, de un momento a otro levanto una piedra cualquiera para palparla, quiero saber cómo se siente: es tosca, dura y sin forma. Luego la doy vuelta y ¿qué es lo veo? Pequeñas conchas marinas, diminutos moluscos y verdes algas. En un momento descubro que ¡eso!, eso es el sentido de la vida.

Una vida que por encima es tosca, sin forma, amarga y dura, pero que por dentro está llena de belleza.

¿Cómo puede escribir mentiras habiendo tanta belleza en lo real?

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Escrito por

Claudio Macias

Fecha

14 Diciembre, 2017

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