El periodista conversó con voluntarios de Trascender
Rafael Cavada, una vocación "a prueba de balas"
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Por el tipo de trabajo que había venido desarrollando durante 9 años en el departamento de prensa de TVN -principalmente en la sala de recepción satelital, editando cables con noticias internacionales- lo lógico era que el periodista Rafael Cavada no fuera el enviado especial de la estación a cubrir la guerra de Irak a principios de 2003. |
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"Crecí mucho en muy poco tiempo; estoy más grande y me duele todo". Así define Cavada su situación post Guerra de Irak. |
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Pero el no estaba dispuesto a quedarse una vez más en el edificio de Bellavista 0990 viendo en un monitor lo que otros presenciarían en primera fila. Gastó todos sus ahorros en una cámara de video y en pasajes a Bagdad. Habló con su editora y la amenazó con hacer uso de sus vacaciones pendientes e incluso con renunciar si no lo autorizaban a ir a cubrir el conflicto. Ante tanta vehemencia, a sus jefes no les quedó otra que ceder, y a los pocos días y después de un agotador viaje, se encontraba en el Hotel Palestina, junto a los enviados "oficiales" del canal: Santiago Pavlovic y Alejandro Leal.
Cavada arriba de un tanque observando cómo bagdadíes derribaban una estatua de Sadam dio la vuelta al mundo. Esas vivencias y su visión sobre temas como la vocación y el trabajo, fueron el tema central de la charla que el periodista internacional de TVN sostuvo con un grupo de voluntarios de Fundación Trascender, el jueves 30 de octubre de 2003. En la ocasión, Cavada definió su situación posterior a la experiencia de la guerra como la de un adolescente: "crecí mucho en muy poco tiempo; estoy más grande y me duele todo". Sin embargo, dijo que volvería a cubrir una guerra: "Hay tantas cosas que contar; mi compromiso es hacerle entender a ese oficinista que timbra papeles cuando llega a su casa en la noche que hay cosas más importantes que están pasando y gente que está sufriendo y que si no puede hacer nada para evitarlo, al menos puede tener conciencia". Esa vocación tan marcada por acercar a la gente los grandes temas internacionales, lo llevó a dejar de lado el miedo a los riesgos que se corren en la guerra: "Sublimé el miedo porque tenía una prueba vocacional que superar", asegura. Su gran consejo después de lo que le ha tocado vivir es dejar de lado el individualismo: "La sociedad individualista de hoy nos dice que nuestro deber es hacer nuestro trabajo y ya. Y no es así. Para que el país avance hay que hacer algo más que nuestro trabajo. Para lograr cosas realmente valiosas hay que invertir en tiempo, en trabajo y en sacrificio". |
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